Vilvestre y su aceite: Un poco de historia
25 May. 2008 por El Artillero Visto 107 veces
De mucha fama fuera siempre el aceite de Vilvestre. Sus ancestrales medios de fabricación fueron la garantía de su pureza y virginidad.
|
Ruinas del antiguo molino de abajo Haz clic sobre la imagen para ver todo el álbum. |
Antiguos molinos de rodillos de piedra movidos por una viga unida a los animales normalmente vacas por más fuerza y sosiego, dando vueltas para moverlos. Unas “alpichineras” de granito que eran toda una obra de arte, una prensa con husillo de madera y sobre todo unas olivas recogidas a mano y depositadas en unas ”trojes” hechas con cualquier tipo de piedra rudimentaria y al sereno que hacían que el producto limpio y aclarado pasara a los rulos y luego hecho masa a los “capachos” que apilados y prensados hacían fluir con GENEROSIDAD el chorro del fruto al final de tantos y sudados trabajitos.
|
Ruinas molino de abajo Haz clic para ver todo el álbum |
Todo ello hacía un producto: el aceite, al que hoy le llaman oro por su color de mejor vista para su venta, pero siempre nos pareció mejor aquella del molino “Abajo” o de “el del medio” o de “el de arriba” mas verdoso pero puro y limpio no había pasado por ningún proceso que restara calidad a su oloroso aroma y rico sabor.
Su fama llegaba a muchas partes, sobre todo a los pueblos cercanos que llegaban a Vilvestre. Recuerdo con los burritos y alforjas conteniendo por entonces las garrafas de cristal para comprar a ser posible “la condidura” para todo el año.
En tiempos, cuando una persona quería vender vino del suyo, ponía una bandera a la puerta como aviso de la venta. Si el vino era de buena calidad el dueño no ponía aviso, se decía: “La cuba de buen vino no necesita bandera”, queriendo decir que lo bueno sabe todo el mundo donde está.
El aceite de Vilvestre no necesitaba bandera. Pasado los tiempos aquello ha sido otro cantar.
Durante la guerra civil, todo se requisaba . Dar de comer a el Ejercito y a todas las personas, dio lugar a que a los pueblos se le requería o mejor dicho se le requisaba lo que producían. No obstante los pueblos que producían, garbanzos, alubias, lentejas podían hacer trampa las sacaban de sus vainas en casa, sin que nadie se enterara.
Vilvestre, pasó su época mas pobre ya que permanentemente fue situado en los molinos una persona del Gobierno a fin que nadie pudiera esconder la mas mínima cantidad de aceite que producían.
Recuerdo que aquel señor de apellido Canteli, encargado del Gobierno para tal menester ayudado por otro señor que era manco y como encargado de las cuentas y pesos, Daniel, hijo de el entonces Secretario del Ayuntamiento Don Joaquín. Como dato curioso a Daniel luego le dieron en llamar Canteli como el Delegado y hoy cuando comunico con él a Madrid le llamo por ese apodo y que le llama El Artillero.
| Vídeo - Maquinaria y rulos de la Almazara |
Vídeo - Primer plano de los rulos |
| Vídeo - Los rulos triturando la aceituna |
Vídeo - Panorámica de la Almazara |
|
Vídeo - La prensa |
Cada productor recibía por persona de su casa 20 litros de aceite el resto era almacenada en Vitigudino Almacenes Tomás González “Los Robuscos” para su distribución.
Cuando ya quedó libre, Vilvestre conoció y en mucho su progreso pues ya tenía libertad de venta de su PRINCIPAL producto. No obstante se cierran los molinos y se abre la Almazara en el casco del pueblo.
|
Almazara de Vilvestre Haz clic para ver todo el álbum |
La aceituna se mezcla la de unos y otros, se recogen con redes y por tanto con hojas, se apila todo en un montón y los rendimientos ya no son los que de siempre habían sido. Comienzan las desconfianzas y dan en llegar de otras partes las cosas digamos no mejores pero si más bonitas.
Es muy loable que ahora El Ayuntamiento y distintas autoridades se les vea un gran interés para que las cosas progresen y trabajar para que todos puedan alegrarse diciendo: ¡¡Coño, esto sí que es otra vez aceite de Vilvestre!!
Con fotos del Molino “Abajo” que ya no funcionó cuando la guerra y una del puentecito que la mayor crecida que dicen se había conocido y que arrastro piedras de otros molinos que pasaron por debajo de él y aguantó lo que parece que los modernos no hubieran resistido.
Casitas de pizarra para dormir y pasar días apañando aceituna sin subir al pueblo, comiendo un “pestorejo” asandolo a la lumbre de calentarse pinchandolo en un palo ¡¡Qué rico!! y con mucho humor y alegría cantando:
apañando aceituna
se hacen las bodas
y el que no las apaña
no se enamora.
Para Vilvestre Recuerda con Saludos de Manolo Notario.
El Artillero.


(4 votos, valoración: 3.5 de 5)