La matanza típica en Vilvestre
dic 18th, 2006 por webmaster Visto 1.442 veces

Cuando la matanza familiar del cerdo ha perdido, en lÃneas generales, su antigua razón de ser, no deja de ser una costumbre arraigada en nuestro pueblo, si bien en la actualidad, como tantas otras tradiciones, en vÃas de desaparición, nosotros sà que la recordamos con cierta añoranza. Agradecemos a JoseÃto y Manoli que nos hayan proporcionado estos momentos y nos permitan compartirlos con todos.
El sacrificio del cerdo era un ritual para la familia que se reunÃa en torno a él y que además de ser un acto festivo aseguraba el abastecimiento de carne para todo el año, principalmente para el invierno, en que la generosa naturaleza de las Arribes del Duero es más reacia a proporcionar alimento a la especie humana.
El ritual comenzaba dÃas antes con la preparación de los utensilios, afilado de cuchillos, lavado de artesas, etc.
La mañana de autos, después de un buen desayuno a base de lomo, chorizo y un trago de agua, digo aguardiente, los hombres más fuertes amarran al animal, mientras el más experimentado de ellos procedÃa al sacrificio. (Hoy nuestra legislación no permite el sufrimiento del animal) y durante el desangrado, las mujeres cogÃan la sangre para hacer las morcillas.
Una vez el animal desangrado se colocaba sobre el tajo para su limpieza, tradicionalmente con paja de centeno, aunque últimamente el butano las ha sustituido completamente.
Ya limpio y atado al tajo el animal se procedÃa a su despiece; orejas, pies y rabo para la lumbre y las tripas a lavar; la lengua al veterinario para el reconocimiento sanitario.
Una vez abierto y descarnado se esperaba a que las frÃas temperaturas del mes de diciembre hicieran su parte y una vez enfriadas las carnes se picaban; a continuación se adobaban y al dÃa siguiente se hacÃan los chorizos, últimamente más salchichón casi que chorizo.
Los jamones, los lomos, los tocinos y el bandujo para el tercer o cuarto dÃa. No se desperdiciaba nada.
En nuestros dÃas esa filosofÃa de autosuficiencia por la que se caracterizaba principalmente la economÃa, y los duros trabajos del campo no permitÃan que subiera el colesterol, ha desaparecido.

Terminamos esta noticia con las tres primeras estrofas de una poesÃa de D. Luis de Góngora y Argote que a mà en particular siempre me recuerda esos dÃas de “Mondongo“
ANDE YO CALIENTE Y RÃASE LA GENTE
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquÃas,
mientras gobiernan mis dÃas
mantequillas y pan tierno;
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
y rÃase la gente.
Coma en dorada vajilla
el PrÃncipe mil cuidados
como pÃldoras dorados,
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y rÃase la gente.
Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del Rey que rabió me cuente,
y rÃase la gente.

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mmmmmmmmmmm..que sabrosos se me hace agua a la boca, esos choricillos..mmmm y se me abre el apetito.
Góngora un favorito , cuadra perfecto, y bien regado…alimento para el cuerpo y el alma.
Asà debe ser.
Nos gustaria estar en Vilvestre para disfrutar de esa matanza tan rica….
Recuerdos para todos
[...] Digo segunda parte porque este tema no es nuevo y ya en el año 2006 Pepe publicó la que yo llamo la 1ª parte. [...]